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lunes, 14 de mayo de 2012

¡UN POQUITO DE TIEMPO PARA MÍ... POR FAVOR!

¿Para quién? Bueno, “mí” pueden representar diversas personas. Yo me puedo decir eso, pero me lo puede exigir mi pareja, mis hijos, mis padres, mi abuela, mis colaboradores, etc. Todos queremos tiempo de mí. ¿Qué puedo hacer? El truco es fácil, atendernos a todos.

Habrá personas más importantes que otras, definitivamente. El mejor legado para mis hijos es el tiempo que les puedo otorgar ahora. Hoy tienen quince y diecisiete años. Luego serán adultos y no podré darles tanto tiempo porque ellos no lograrán recibirlo. Hace un tiempo decidí que son mi prioridad máxima en la repartición de tiempo.

Ya sé, no tenemos tanto tiempo, por eso muchos dicen que le otorgan tiempo de calidad. Yo me he preguntado siempre ¿qué es tiempo de calidad? Analizo a muchos que piensan así y veo que es: Pasar las vacaciones con ellos, darle viajes, regalos, llevarlos donde los padres piensan que es mejor para ellos... “luego comprenderán”.

¿Qué recordamos como buenos momentos con nuestros padres? ¿Los grandes momentos? Sí, seguro que le agradecemos todos esos grandes momentos. Fueron fantásticos y quedaron en nuestra mente tallados.

Sin embargo, los pequeños momentos de cada día hacen algo diferente. Crear una relación intensa durante la juventud y la adolescencia sólo se logra con tiempo... en primer lugar. Claro, el tiempo es el ingrediente básico, pero luego tenemos que condimentarlo con: Comunicación asertiva, paciencia, comprensión, recuerdos (sí, recordar cómo éramos y actuábamos cuando teníamos su edad), liderazgo, credibilidad, tolerancia, amor de actuación, reconocimiento, estar presentes... entre otras especias que le debemos poner a ese menjurje que estamos cocinando. El plato más delicioso que podemos crear... la crianza de nuestros hijos.

¿Qué haremos un esfuerzo? Entonces lo que tenemos que cambiar es la actitud mental. Si creemos que ayudar o acompañar a nuestros hijos es un sacrificio, entonces debemos sumergirnos en nosotros y ver si realmente queremos lo mejor para nuestros hijos. Querer lo mejor y considerarlo un sacrificio no es congruente. Si pienso que podría estar haciendo alguna cosa mejor para mí, entonces no le he dado la prioridad 1 a mis hijos.

Lo que hago es aprovechar cualquier oportunidad que mis hijos me dan para hacer algo con ellos o para ellos... insisto, llegará la época en sus vidas donde no tendré esos momentos.

Otra actitud mental que intento desarrollar es la de no esperar nada a cambio. No sólo con mis hijos, sino con cualquiera. Me ha resultado fácil, cuando hago algo por alguien o con alguien, porque disfruto haciéndolo y nunca pienso que es un sacrificio. Acompañar a una persona, dar un consejo, visitar a un ser querido, etc, me da una gran satisfacción a mí. No pienso que me retornarán el favor o la visita, disfruto haciendo lo que hago y no espero ser desilusionado. No “tengo que...” Mi mentalidad es “quiero...”

Como me satisface el tiempo que le dedico a mi prioridad uno, podría decir que yo también paso a ser prioridad uno. Digamos que soy 1b. Dedicándome tiempo a mí también le dedico a mis seres queridos. Mi salud física y mental, mi desarrollo personal y profesional, mi falta de estrés o tiempo para “desconstruirlo”, etc. Siendo mejor y estando mejor podré también colaborar mejor. Esa razón me lleva a dedicar tiempo a mí con una gran prioridad.

El tiempo está ahí y debemos decidir a quién y a qué otorgarlo. Lo importante es cómo tomamos mentalmente la actividad que ejecutamos. Si creemos que trabajar es un sacrificio, entonces no estamos viendo los beneficios de trabajar, mucho menos estamos disfrutando cada minuto de nuestro tiempo. Cada actividad puede ser tediosa o entretenida, dependerá sólo de la forma en que la veamos.


Más en mi libro:

– Mi Binomio (Contiene 2 libros: ¿Forastero yo? Y Click ¿Quién tiene el control de tu vida?)



FRASE DE LA SEMANA

“Sacrificar mi tiempo no vale la pena; mejor hago todas mis tareas con un gran disfrute.”

Diego A. Sosa
Coach, Escritor, Conferencista y Consultor

lunes, 7 de mayo de 2012

AUTOESTIMA

¿Qué es? ¿Cómo llega a nosotros? ¿Podemos controlarla?

Son muchas las personas que sienten que su autoestima o la de algún ser querido es baja. Con los menores debemos trabajar cuidadosamente para que crezcan con una autoestima sana.

La autoestima es la valoración que tenemos de nosotros mismos. Puede ser una valoración por encima de lo que realmente somos, neutral, o por debajo. Los extremos suelen ser riesgosos. La mayoría de las personas que tiene problema de autoestima se encuentran en la parte que los lleva a sentirse menos de lo que realmente son e incapaces de muchísimas cosas que realmente pueden.

No nacemos con autoestima, eso no viene en el paquete genético ni se nos contagia en el canal de parto. Después de nacidos el comportamiento de la sociedad nos va impregnando de muchos juicios de valores y eso nos lleva a formar la valoración que tenemos sobre nosotros y los demás.

Uno de los factores más comunes que he visto en las personas que sufren de baja autoestima es que vienen de un ambiente sumamente competitivo. El colegio, los amigos, los primos, los hermanos y los padres. Cuando no logran ser primeros en alguna competencia o en alguna materia, suelen haber comparaciones y hasta críticas... muchas veces denigrantes.

Siempre queremos que nuestros hijos sean mejores, y eso es muy sano, lo que les puede afectar es que les exijamos ser “los” mejores.

Todos tenemos nuestro valor y nuestras fortalezas. También tenemos nuestras debilidades. Concentrarnos en lo que no podemos hacer de la mejor forma puede llevarnos a pensar que valemos menos. Compararnos con los demás siempre nos llevará a encontrar alguien que puede ser mejor en algo. Exigirnos siempre superar a alguien será un factor primordial para sentir más frustraciones que momentos felices. Es que seremos menos veces el ganador.

Sí, siempre habrá una mejor nota; si tenemos la mejor nota otro será mejor en un deporte; otro tendrá la sonrisa que más le gusta al género complementario; otro podrá ser más alto o tener las manos más bonitas; quizá otros tengan más dinero para darse algunos lujos... En fin, si queremos sentirnos menos, tenemos muchas posibilidades de encontrar excusas para considerarnos así.

No somos malos cuando no tenemos las mejores notas, cuando no resultamos ser los más simpáticos, cuando no somos el mejor deportista, cuando no ganamos la mayor cantidad de dinero, cuando no ganamos en un juego de mesa, cuando no tenemos la mayor habilidad para responder, cuando no tenemos la mayor cantidad de conocimientos, cuando no tenemos la pareja más hermosa, cuando las cosas no salen como quisiéramos...

Una corta anécdota: Mi lectora más joven, Alexa, de 8 años, preguntó en medio de una conversación qué era una tableta. Algunos se rieron por ella no saber. Ella le contestó que Diego dice en su libro Mi Binomio que no podemos saberlo todo, que todos somos ignorantes de muchas cosas. Todos enmudecieron y le explicaron lo que era el moderno equipo. Esas burlas la podían llevar a desarrollar un complejo, pero en ese instante demostró que no le importa no conocer algo, que eso no la haría sentir menos.

Los que tienen baja autoestima tienden a exigirse más de lo que nadie puede ser. Se concentran en compararse con los demás y competir contra cada uno en una categoría individual. Si quiere competir contra alguien, hágalo en el todo, verá que usted sale ganando en una gran cantidad de categorías ante cualquiera que se quiera comparar.

El valor de nosotros no se ve en la ropa que usamos y lo que podemos comprar. No valemos por el dinero, sino por lo que somos. Superarnos cada día a nosotros mismos es lo que en realidad llamo superación. Autoestima es una herramienta que necesitamos tener en equilibrio. Debemos dejar de analizarnos, es mejor dedicarnos a vivir. Progresar, aprender, ser felices... nadie es menos, nadie es más... simplemente somos la pieza más importante del rompecabezas propio que se llama VIDA.


Más sobre este tema puede encontrarlo en mis libros:

¡Alcanza la Cumbre!
Mi Binomio


FRASE DE LA SEMANA

“Buscar mi valor comparándome con los demás sería una estupidez infinita.”
Diego A. Sosa
Coach, Consultor, Escritor y Conferencista





lunes, 30 de abril de 2012

¿NOS PROGRAMAN PARA TENER HAMBRE?

¿Podemos programar nuestro cerebro para tener hambre? Muchos quisiéramos lo contrario, pero algunas cosas que ingerimos logran el efecto de programación que nos lleva a comer más de lo que el cuerpo en realidad necesita.

Dentro de mis investigaciones sobre cómo mantener un cuerpo sano, encontré informaciones científicas que me parece interesante compartirlas.

· El azúcar de las frutas (fructosa) se convierte rápidamente en grasa: Esta azúcar se encuentra también en muchos productos dietéticos. El problema es que el cerebro no la reconoce en su sistema de control, por eso no la acepta como producto dañino y ella termina alojándose en nuestros depósitos de reserva de grasa con agilidad. Otro efecto es que estimula la creación de reservas de células de grasa.

· Las bebidas dietéticas hacen engordar más que las regulares: Los productos sintéticos utilizados para endulzar alimentos dietéticos son bajos en calorías. Al igual que el azúcar natural son también estimulantes del apetito... pero por el contrario, no le surten al cerebro ningún elemento que le indique la satisfacción del hambre mientras se ingieren. El cerebro piensa que le hacen falta nutrientes ya que falta el azúcar como fuente de energía y nos da el comando de comer más; o sea, estos alimentos nos abren el apetito. Así terminamos buscando en otros alimentos las calorías que nos ahorramos al ingerir productos dietéticos dulces.

· Los alimentos empacados en plástico pueden provocar ataques de hambre: El ftalato es un producto utilizado para los empaques artificiales, como bolsas de plástico y tapas. Éste elemento químico no se queda fijo en el plástico y al liberarse puede pasar directamente al alimento por lo tanto a nuestro organismo. Se ha comprobado que el ftalato puede desatar ansiedad por comer. El cerebro se confunde y reduce la emisión de la hormona de la saturación, encargada de hacer sentir la satisfacción por la suficiencia de comida.

· Los chips (como las papitas fritas) nos pueden convertir en déspotas de la glotonería: El glutamato está en casi todo lo que es salado y conservado. El sabor artificial del glutamato no resalta el sabor de los alimentos como lo hacen los azúcares, los salados, los agrios y lo ácidos, éste químico cambia el sabor de los alimentos creando una confusión en el cerebro. El cerebro reduce la emisión de la hormona leptina (llamada también hormona del adelgazamiento) por esta confusión y el centro de saturación de nuestro cerebro se desactiva. Nuestro cerebro continúa dando el mandato de seguir comiendo. No importa cuántos chips hayamos ingerido, nuca llega la sensación de “estamos satisfechos”.

Pienso que hoy no hacen falta conclusiones adicionales, cada uno puede hacer sus propias conclusiones y decidir cómo y qué ingerir en el que yo llamo “Mi Hotel”, el que cuido y mantengo, porque me alojará toda mi vida.


Más sobre el tema de cómo cuidar nuestro cuerpo en mi libro:

– Tú Eres la Estrella

FRASE DE LA SEMANA

“Saber más de lo que me hace mal es importante; tomar medidas con lo que me hace daño es imprescindible”.

Diego A. Sosa
Escritor, Coach, Conferencista y Consultor

lunes, 23 de abril de 2012

¿ES NUESTRA SOCIEDAD TAN MALA?

Hace muchos años escucho la queja de que la sociedad es mala, que está en decadencia, que estamos perdidos, que la sociedad está dañando a nuestros hijos, que no tiene remedio la degradación social... y mucho más por el estilo.

¿Quién es “la sociedad”? Cuando miro a mi alrededor me doy cuenta que son personas las que componen la sociedad. ¡Dé dilema! Casi todas las personas que conozco son buenas y con las que me relaciono son aún mejores. ¿No le pasa lo mismo a usted?

Entonces: ¿Cómo es que teniendo tanta gente buena nuestra sociedad es supuestamente tan mala?

Por un lado, los malos hacen más ruidos. No salen en los periódicos los miles que ayudan a que personas sean mejores o a que tengan un empleo, pero sí los poquitos que asaltaron a alguien. Estamos cambiando la percepción de miles de buenos, por cada uno que no lo es. Por cada hombre que maltrata a su compañera, hay decenas de miles que las quieren cada día más.

La sociedad siempre ha sido la suma de los individuos que la componen. Cada día somos más individuos en cada sociedad.. Por la comunicación, el transporte y todo lo que ha traído la evolución cada día estamos en contacto con más personas que antes. También tenemos más informaciones... antes lo que pasaba en el medio oriente no era tan relevante en una isla del pacífico como lo es ahora.

Veo personas que han dejado la educación de sus hijos a “la sociedad”. Sí, escucho que me dicen que la sociedad daña a sus hijos. Hasta escucho que dicen que en las escuelas no enseñan valores. ¿Estamos haciendo nuestro trabajo en casa? Cada día pagamos más para darle a nuestros hijos una mejor educación, pero en casa nos dedicamos menos a educar. La educación tiene dos componentes y el de la escuela es cada día más académico... el otro debe salir de la casa.

Uno de los factores que más daño le está haciendo a los jóvenes es la competencia. Los adultos vivimos en competencia y le pasamos eso a nuestros hijos. Subir de estatus es la base de toda competencia y eso está cambiando aceleradamente a nuestra sociedad.

Para lograr un estatus más alto necesitamos simplemente más dinero: El dinero tiene un problema, su calidad se mide por su cantidad. Pero mostrar un mejor vehículo no es una verdadera mejoría, porque la mayoría de las veces lo hemos comprado con un préstamo, o sea, es una pantalla.

Cuando el hijo llega de la escuela feliz con una buena nota, ¿le preguntamos cuánto sacaron los demás? Eso es competencia. Cuando le compramos la ropa de marca para vestirlo, cuando lo comparamos con los primos y compañeros de escuela, cuando le celebramos la mejor fiesta de cumpleaños, la mejor boda, cuando criticamos a los demás por su estilo de vida, cuando demostramos nuestras ansias por tener lo que otros han logrado... Todo es basado en dinero, porque el estatus se muestra... con dinero.

Una mejor sociedad la logramos aumentando los valores de sus individuos. Esos valores no suben con dinero, sino con comportamiento: Ayudar a los demás, cooperar, ser humildes, respetar el derecho de los demás, colaborar con el crecimiento de todos, cambiar la competencia por la competitividad (o sea, ser mejor con respecto a lo que era y no a los demás)... en fin, buscar que la suma de los individuos de una sociedad sea cada vez mayor independientemente de la cantidad de sus componentes.


Más sobre este tema en mis libros:

- Mi Binomio
- Tú Eres la Estrella
- Alcanza la Cumbre


FRASE DE LA SEMANA


Diego A. Sosa Sosa
Coach, Consultor, Conferencista y Escritor

domingo, 15 de abril de 2012

INFOXICACIÓN

La palabra se explica por sí misma. Estamos viviendo tiempos que nos podemos dejar intoxicar por la información. Ya sea por su calidad o por su cantidad. Hoy todos escribimos, todos opinamos, todos multiplicamos información... en fin, es un diluvio que puede terminar infoxicándonos.

Claro, ‘los demás son los culpables’, nos envían tantas cosas. Algunos roban nuestra dirección electrónica y nos llenan de anuncios. Otros nos envían cadenas de correos electrónicos, otros nos copian en los teléfonos inteligentes.

Por otro lado, están las informaciones que sí necesitamos para nuestro diario vivir: Las del trabajo, las de nuestros hijos, las de la familia, las de los amigos, las del día a día, las de la sociedad, las noticias...

Siempre han existido informaciones, la diferencia es que ahora llegan más rápido, se emiten más y se repiten en forma exponencial. Una información interesante nos suele llegar por varias vías, y cada una con su correspondiente comentario.

¿Qué podemos hacer?

No está todo perdido. Ya sé, probablemente usted no esté enfermo, pero quizá puede ayudar a algún amigo. ¿Qué por qué digo esto? Porque las soluciones que leerá serán como para los que son adictos a algo, que casi nunca reconocen que le puede hacer daño su adicción... “eso es a los demás que les hace daño...”.

El caso es que debemos parar con la lluvia de información que no nos sirve para nada.

· Si algunas informaciones no nos interesan, es hora de borrarnos de la lista. Sí, si Diego le envía un correo semanal que no le sirve de nada, envíele un correo para que lo saque de la lista. No tiene que ser grosero con Diego, simplemente le pone en la referencia “Cancelar suscripción”. ¿Qué Diego se puede ofender? Problema de él. ¿Sabe cuántos Diego tiene llegándole a su correo a diario? Tome la acción en sus manos, su tiempo es suyo de su propiedad.

· Pídale a los que le copian información que usted no quiere y a los que lo hacen con frecuencia, que no lo hagan. ¿Se ofenderán? Entonces acaba de descubrir que es alguien que no merece el tiempo que no le está dedicando hoy a personas que usted debería querer más... por ejemplo: A usted mismo, a sus hijos, a su familia o a sus mejores amigos. Siempre protestamos que no vemos a esas personas o que no hacemos algo para nosotros por: “FALTA DE TIEMPO”.

· Los que le envían chistes, anuncios, cadenas y demás informaciones que pueden ser inútiles para usted, pídales que no lo hagan. Si lo solicita dos veces y no le hacen caso, repórtelos como SPAM, le aseguro que eso duele para los que envían correos indeseados a su lista de prospectos.

· Reduzca sus horas en las redes sociales. No tiene que enterarse de todo de todos. Póngale a algunas personas el estatus de “mejores amigos”. Con eso no se perderá las actualizaciones de las personas que en realidad quiere seguir. No sea miembro de cada grupo si éstos le envían información que usted no quiere recibir. O configure su membresía para que no le avise de todos los cambios. Además, configure su usuario para que le envíe la menor cantidad posible de correos electrónicos.

· Cancele las suscripciones de las revistas y periódicos que no lee por falta de tiempo. Si un día sale algo que le interese, pídalo prestado, busque la versión digital o cómprelo. Pero si nunca lo lee, es mejor no tener que utilizar tiempo y nervios en pensar que se le están acumulando. Y de paso ahorra dinero.


Hay muchas cosas más que puede hacer para no infoxicarse, esto es sólo un resumen de algunas de las más importantes.


Más sobre el tema en mis libros:

- ¿No Tienes Tiempo?
- Tú Eres la Estrella


FRASE DE LA SEMANA

“Las informaciones nacen, crecen, se reproducen y casi nunca mueren; no dejes que te infoxiquen”.
Diego A. Sosa


© Ing. Diego A. Sosa. Escritor, Conferencista, Consultor y Coach de Empresas y Profesionales. Mercurio Entrenamiento y Consultorías, S. A.

e-mail: Diego@DiegoSosa.info
WEB: www.DiegoSosa.info

domingo, 8 de abril de 2012

¿QUÉ ES MEJOR: COMPRAR CABALLOS O GALLINAS?

En mi libro Arco Iris Financiero explico el concepto de las gallinas, los caballos de paso fino y los perros con relación a las compras. La gallina nos pone dinero en el bolsillo, el caballo nos lo saca y el perro devuelve lo que le damos... es un gasto que se paga solo.

Las personas pueden convertir una camisa en un caballo, cuando debería ser un perro. En vez de comprar una prenda de vestir terminan comprando una marca. La diferencia en comprar una cosa u otra es conocer la necesidad que nos está cubriendo. ¿Queremos vestirnos o mostrar estatus? ¿Podemos mostrar estatus o para eso nos endeudamos? ¿Nos endeudamos para producir, o simplemente para lucir?

Las preguntas nos deben llevar por el camino de la conciencia. Pagar en un restaurante el doble que en otro no viene de un simple antojo del dueño. Cuando elegimos el más costoso no es por el sabor de la comida, tenemos que tomar en cuenta otros factores: Servicio, higiene, facilidades, renombre, ver y ser vistos, entre otros.

Lo mismo nos pasa con otros objetos adquiridos. La casa, el auto, el colegio de los niños, la ropa, los accesorios... en fin, todo lo que aparenta ayudarnos a subir de estatus.

¿Tenemos más cuando compramos algo con un préstamo? Poseemos más bienes, pero al sumar lo que tenemos y restar lo que debemos el balance inicial será el mismo, y en pocos días el bien material se devaluará y tendremos menos que antes. En lo adelante, parte de nuestros ingresos pasará a engordar la cuenta de nuestro acreedor.  Nuestro poder adquisitivo se reduce para los siguientes meses o años.

Ya sé, las personas siempre me exponen que no se puede adquirir de otra manera. Intento explicarles que podemos ahorrar para luego comprar sin carga de intereses, entonces me dan la misma explicación: “¡Ahorrar? Imposible con los ingresos mínimos que se poseen”. Por eso compran y luego pagan las cuotas... Ohhhh, pero ahora tienen dinero para pagar la cuota. ¡No entiendo! Si no tenían para ahorrar, ¿cómo ahora tienen para pagar una cuota que además tiene una parte que es interés?

Es un dilema terrible, los que lo hacen no quieren dar su brazo a torcer, así como casi todos los que tienen una adicción están convencidos de que es malo, pero que no tienen que parar. Para ellos, los equivocados son los demás, aunque quisieran vivir sin deudas y lograr lo que los “tacaños” logran. Pero: “Es imposible ahorrar”.

Muchos quieren tener lo que los ricos poseen, pero no adquirirlos como ellos lo hacen: Primero ganan y luego gastan. Y no primero gastar y luego ganar, convirtiendo el día de cobros en el día de pagos.

Algunos ahorran y de un momento a otro utilizan su capital para comprar un “caballo de paso fino”. Un vehículo o una casa que está por encima de sus posibilidades. Ahora tendrá que buscar más dinero para poder mantener al caballo y además pagar el préstamo. ¿No sería mejor poner ese dinero a ganar dinero? O sea, comprar gallinas que pongan huevos. Pienso que no es tan difícil entender que las gallinas pueden comprar los caballos, pero ellas seguirán poniendo huevos para seguir manteniendo esos caballos.

La dificultad está cuando tenemos que pensar en postergar el disfrute. Nos muestran una casa que nos enamora y en el banco nos ofrecen un préstamo que hace posible el disfrute inmediato. Treinta años pagando y ya está. Ups, suena mucho. ¿Y si tomamos un préstamo menor y nos mudamos en un apartamento menor? Claro, no será lo mismo ni dirá lo mismo de nuestra bonanza, pero lo podremos pagar en quince años y luego comprar esa casa de los sueños. ¿Que la disfrutaremos por menos tiempo? Sí, es cierto, pero será nuestra, mientras que de la otra forma habremos vivido alquilados por la mayor parte del tiempo.

No quiero que no se dé lujos, lo que quiero es que sus gallinas compren sus caballos. Cuando llegamos al final de nuestra vida útil y abrimos el ropero y lo vemos lleno de caballos, salimos de la casa y el estacionamiento tiene caballos, miramos nuestra morada y es un gran caballo comedor de recursos... La pregunta es: ¿Cómo mantendremos ese enorme establo? ¿Tenemos un gallinero que produce lo que los lujos requieren? Si es positiva nuestra respuesta, entonces somos libres financieramente. Si es negativa, tendremos que comenzar a vender caballos para mantenernos antes de llegar a una segura “Pobreza Senil”.


Más sobre estos temas en mis libros:

- Arco Iris Financiero

- Tú Eres la Estrella


FRASE DE LA SEMANA

“Darse un gusto con el dinero de otro es vivir por adelantado; ahorrar, poner el dinero a producir y comprar el lujo, es construir la libertad financiera.”

Diego A. Sosa
Consultor, Coach, Conferencista y Escritor



domingo, 19 de febrero de 2012

CONVENCER Y ENTRETENER CON LA PALABRA

Escribir bonito o hablar con gracia no lo es todo en la comunicación. La Retórica se encarga de estudiar la forma de convencer y entretener con la palabra, ya sea escrita o hablada.

 
Hacer una presentación en la universidad o en el trabajo, convencer a un amigo o a un cliente, enaltecer a una multitud o entretener a los asistentes a una fiesta, conversar con nuestros hijos o con compañeros de trabajo, escribir una carta o un discurso, hacer un reporte o redactar un reportaje, hablar ante las cámaras de TV o ante el micrófono en la radio... Para todo necesitamos la retórica.

 
Para expresarnos de manera convincente y que el interlocutor quiera escucharnos necesitaremos una estructura. La mayoría de estructuras se basan en tres partes principales:

 
- Inicial: Con ella tenemos que lograr que las personas nos acepten, acepten nuestra intervención y se interesen por seguirnos recibiendo. Hay muchos métodos para iniciar, como por ejemplo:

 
  • Inicio de impacto. Se consigue llamar la atención con alguna actuación que aparentemente no tenga que ver con lo que se va a hablar. He usado en ocasiones una llamada telefónica planificada, comienzo a hablar y todos se quedan pensando en mi mala educación, al final hago referencia a algún beneficio que ofrece el producto de mi contratante.
  • Inicio con una cita de alguien conocido; será la tesis inicial de nuestra alocución.
  • Inicio energizante. Se utiliza alguna entrada o ejercicio para lograr que el público se levante y se interese.
  • Etc.

  
- Central: Puede dividirse en varias partes, según el tipo de estructura que usted escoja o cree. Aquí se desarrolla el tema por extenso. Se explica la teoría, la problemática, la propuesta, la conclusión... En fin, se desarrolla lo que uno quiere decir. En esta parte debemos lograr que las personas quieran escuchar lo que le decimos. Debemos entretenerlos, que no significa que se rían, sino que estén atentos a lo que le escribimos o decimos.

  
- Final: Con el inicio lograremos que nos quieran escuchar, ahora es el momento de lograr que nos quieran volver a escuchar. Los finales buenos hacen que quedemos en la mente de las personas y que le den importancia a lo que les comunicamos. Así como hay diferentes inicios, hay diferentes técnicas para los cierres. El cierre nos hace inmortales en cuanto a la comunicación.

 
En resumen, hay muchas técnicas para elaborar un escrito o un discurso, elija alguna o fabrique la suya. En la segunda parte de este artículo le mostraré algunos sistemas utilizados para lograr escritos y discursos entretenidos y convincentes.

 
Expresarse de manera convincente y hacer que nos quieran escuchar no es un don, es un arte que se aprende y se desarrolla. Es una herramienta esencial para triunfar en una empresa o para criar con efectividad. Es un elemento indispensable para las ventas y la negociación. Le invito a que lo desarrolle y lo use, le aseguro que le sacará mucho provecho.

  

Todo esto está por extenso en mi libro:

  
- Ventas-Negociación, Retórica-Oratoria y Lenguaje del Cuerpo ( www.diegososa.info/ventas )

 

 

 FRASE DE LA SEMANA
  
“Hablar sólo bonito tiene un convencimiento perecedero; expresarse con la verdad es perenne”.
 
Diego A. Sosa
 Coach, Consultor, Conferencista y Escritor